Ser bueno también necesita límites

Ser bueno también necesita límites

Publicado para Los Señoritos

 

Esta semana, en medio de una conversación, terminé diciendo algo que llevaba varios días sintiendo:

“A veces pienso que soy demasiado ingenuo...” (Aunque no lo dije usando palabras de domingo).

La persona que estaba conmigo me miró de forma seria, sabiendo que estaba decepcionado y me respondió:

“Es que tú eres demasiado bueno.”

Y esa frase me dolió. Después empezó a darme vueltas en la cabeza.

No por una sola cosa. Por varias.

Por esos momentos en los que uno trata de hacer las cosas bien, de evitar conflictos, de ser considerado, de cumplir con los demás, de estar presente… y aun así termina sintiendo que su tiempo, sus sentimientos o su disposición no tienen el mismo valor para otras personas.

Siempre me dicen que fluya, que no le de mente a las cosas y que "cada cual escoge sus batallas".

Yo intento... intento entender, intento pensar que lo hicieron de manera inconsciente, que no es personal o que quizás la otra persona está pasando por algo.

Pero esta semana también entendí que existe una diferencia del cielo a la tierra entre seguir fluyendo y aguantar.

Porque cuando uno deja pasar las cosas, algunas personas empiezan a pensar que pueden seguir haciéndolas.

Cuando uno no reclama, se hace el loco o pichea, creen que uno no se dio cuenta, que las cosas hay que aceptarlas y que todo seguirá siendo igual. 

Pero ¿quién se pone en el lugar de uno?

Porque uno también siente, se decepciona, se cansa y uno también llega a su casa pensando en todo lo que decidió no decir para evitar un problema.

Que no reaccionemos inmediatamente no significa que no nos haya afectado.

A veces simplemente estamos intentando proteger nuestra paz.

Pero viendo TikTok el otro día, vi algo que me hizo pensar. Uno puede creer en el peace and love pero no se puede ponerlos de excusas para permitir que constantemente nos traten de una forma que no merecemos.

Creo que ahí es donde entran los límites saludables. Poner límites no significa convertirse en una persona fría (o eso espero).

No significa comenzar a tratar mal a todo el mundo. No significa vengarse ni darles de su propia medicina. Ni vivir esperando que alguien nos falle.

A veces un límite es algo mucho más sencillo: DEJAR DE DECIR "SÍ".

Dejar de justificar lo que estuvo mal. Dejar de estar siempre disponible para quien solamente recuerda tu disponibilidad cuando la necesita. Es observar (aunque duela) qué lugar ocupas realmente en las relaciones que consideras importantes. Dejar de dar tanto en relaciones donde recibes muy poco, porque podemos querer muchísimo a una persona y aun así necesitar cambiar la manera en que nos relacionamos con ella.

Una cosa es el cariño y otra son los límites. Una cosa es ser bueno y otra muy diferente es permitir que nuestra bondad sea confundida con debilidad. 

No quiero que las decepciones me conviertan en alguien que no soy. No quiero perder la capacidad de ayudar o de preocuparme genuinamente por las personas. Pero tampoco quiero seguir pensando que para ser bueno tengo que quedarme callado cuando algo me incomoda.

Esta semana entendí que ser bueno también tiene que incluir ser bueno conmigo.

Quizás aquella persona tenía razón. Maybe he sido demasiado bueno en situaciones donde también necesitaba ser firme.

Esta semana me dolió.

Pero quizás precisamente por eso me dejó una enseñanza que necesitaba:

No tengo que dejar de ser bueno.

Tengo que aprender que ser bueno tampoco significa aguantarlo todo.

2 comments

Me encanto y tienes mucha razón en todo lo que escribiste a veces las personas confunden el silencio con debilidad. Mucho éxito 🥰

Jessica

Me encanto y sabes que siempre puedes contar conmigo 🥰

Jessica

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